La fotografía de producto

Ante el la expansión del comercio electrónico, que superó los 40.000 Millones de euros de facturación en 2018 y ya supone cerca del 20% del consumo de los hogares (según datos del informe BBVA Research), las empresas deben potenciar su presencia en internet para atraer nuevos clientes e incrementar su volumen de negocio.

Sin embargo, cuando el consumidor realiza una compra a través de internet, no puede ver el objeto en persona hasta que lo recibe. Por lo que la decisión de comprar un producto o no dependerá en gran medida de la información que proporcionemos sobre el mismo y, en este sentido, una buena fotografía de producto será nuestra mejor aliada. Un producto sin fotografía es un producto que no se vende.

La finalidad de la fotografía de producto es:

  • Mostrar el producto: Ya que en un eCommerce el comprador no puede tocar el producto, es necesario mostrar todas sus características de una forma sencilla.
  • Despertar el interés de compra: En muchas ocasiones, el consumidor puede encontrar nuestro producto de manera indirecta, como un artículo relacionado a otros de la misma categoría. En este caso, conviene que las fotografías del mismo resulten atractivas para que el cliente se decante por nuestro producto.
  • Diferenciarse de la competencia: Los consumidores asocian cada producto con su marca a través de un logo, un slogan, el packaging, etc. Las fotografías de producto también deberán de integrarse con la identidad visual de la marca para diferenciarse de la competencia.

A diferencia de la fotografía publicitaria, que busca captar la atención del espectador, la fotografía de producto debe representar el objeto con fidelidad. Una buena fotografía será descriptiva, mostrará las principales características del producto: forma, color, material, textura, acabado y uso.

Para ello es necesario un buen encuadre, una correcta iluminación y un tratamiento de la imagen apropiado. Se debe ajustar el balance de blancos, reencuadrar si es necesario, limpiar las pequeñas suciedades e imperfecciones que tenga la imagen, destacar brillos, resaltar su textura. En definitiva, dejar la imagen perfecta. Vale la pena dedicar tiempo a este proceso.

Con una buena fotografía lograremos que nuestros productos sean atractivos consiguiendo aumentar las ventas.

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